Nací para llevar la contraria
De repente me doy cuenta de que las veces en que no me encuentro es porque no se buscarme. Siempre estoy ahí. Y un día me sorprendo a mí misma siendo la de siempre. Porque la esencia no cambia.
Hoy he disfrutado de un día de primavera. Hoy me he dado cuenta de que no le gusto a alguien. Bueno, ya lo intuía pero ahora lo se. Con toda seguridad. Y lo mejor de todo es que me encanta. Me gusta no tener que llegar a las expectativas siempre. Soy lo que soy y a quien no le guste que no mire, que no escuche y que no hable. No me interesaría lo más mínimo. Hay que ser selectivo. Y ahora disfrutaré de una noche primaveral. Abriré la ventana de par en par y me meteré en mi cama con el edredón hasta las orejas. Pero podré ver las estrellas. Pero oleré la calle, el cielo y la polución madrileña. Y mañana me levantaré y volveré a ponerme mis botas y a pasearme para que a alguien le duela que no quiera ser como todo el mundo. Porque si una cosa me ha dejado claro mi madre siempre es que nací para llevar la contraria. Y me gusta.