Despedida y cierre
En ocasiones te cuesta cerrar las puertas. No quieres terminar algo por todo lo que significó en su momento. Como cuando le quitas el chupete a un niño pequeño. LLorará. Mucho. Como lloré ayer. Pero después irá descubriendo que eso ya forma parte del pasado, de una historia que se quedará así en su mente.
Fue una flecha clavada en una herida que yo creía cerrada. Me doy cuenta de que no era así. La tenía tan escondida que ni yo misma supe de ella hasta ayer. Hoy estoy mejor. Cada uno sigue su camino. Te deseo toda la felicidad del mundo. Te lo mereces.
Me quedo con lo único que nadie me puede quitar. Los recuerdos. Los buenos. Los malos, a la papelera de reciclaje. Nuestros caminos se separan del todo hoy. Ya se lo que tengo que hacer. Echaré de menos al amigo.
Siempre nos quedará Madrid.